Fintech que desbloqueó su backlog
Un equipo de producto comenzó con “dos verdades y un puente” durante tres semanas. Descubrieron aficiones compartidas y lograron pedir ayuda sin vergüenza. El throughput subió al alinear expectativas humanas, y los desacuerdos técnicos se volvieron hipótesis medibles, menos personales, más productivas.